martes, 8 de julio de 2014

LA VIOLENTA INFANCIA DEL SOL EXPLICA EL MISTERIO DE LOS METEORITOS


 Al estudiar la truculenta infancia de estrellas parecidas a nuestro Sol con el observatorio espacial Herschel de la Agencia Espacial Euriopea (ESA), los astrónomos han descubierto que los poderosos vientos estelares podrían ser la clave para resolver el misterio de los asteroides en nuestro sistema solar, señala la Agencia Espacial Europea (ESA),en un comunicado.
 "La observación de regiones de formación estelar con Herschel no sólo nos proporciona un punto de vista sobre lo que sucede más allá de nuestro vecindario cósmico, pero también es una manera crucial para reconstruir el pasado de nuestro Sol y el Sistema Solar", dice Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel de la ESA.
Un equipo de astrónomos, mientras utilizaba los datos de Herschel para estudiar la composición química de las regiones donde se están formando estrellas en la actualidad, descubrió que una de ellas era diferente. La fuente inusual es una prolífica guardería estelar llamada OMC2 FIR4, un grupo de nuevas estrellas incrustadas en una nube gaseosa y polvorienta cerca de la famosa Nebulosa de Orión,
A pesar de su apariencia tranquila en el cielo de la noche, las estrellas son hornos abrasadores que vienen a la vida a través de procesos tumultuosos y nuestro Sol de 4.500 millones de años no es una excepción. Para vislumbrar su agitada infancia, los astrónomos reúnen pistas no sólo en el Sistema Solar, sino también mediante el estudio de estrellas jóvenes en otros lugares de nuestra galaxia



"La causa más probable en este entorno es un viento violento de partículas muy energéticas, liberado por lo menos por una de las estrellas embrionarias que toman forma en este capullo proto-estelar", añade Ceccarelli.
La molécula más abundante en las nubes de formación de estrellas, el hidrógeno, puede ser descompuesto por los rayos cósmicos, partículas energéticas que impregnan toda la galaxia. Los iones de hidrógeno se combinan luego con otros elementos que están presentes
- aunque sólo en pequeñas cantidades - en estas nubes: carbono y oxígeno, o nitrógeno.



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